Recomendación
Urbi et Orbe:
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- "Hijas de Eva" de Manuel Talens
- Editada por Tusquets
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Manuel Talens (Granada, 1948) publicó
su primera novela, La parábola de Carmen la Reina, de próxima
reedición, a sus 44 años. Tardío y periférico, se ganó pronto el respeto de la
crítica.
Talens pertenece a esa estirpe de
escritores discretos y rigurosos, alejados de la pasarela y raramente huéspedes de las
listas de más vendidos. Un autor a contracorriente. Es bastante significativo que,
preguntado por parentescos entre los narradores de estos años, cite a José Giménez
Corbatón, otro novelista de tan alta calidad como baja difusión. Comparten además otras
afinidades, hasta el extremo de que, para su última novela, Hijas de Eva,
Talens ha tomado algún escenario y algunos personajes de la hasta ahora única novela de
Giménez Corbatón.
La acción de Hijas de Eva
transcurre en la España de 1917, una España desaparecida y prácticamente olvidada.
"Esa época es un buen semillero de historias, aunque también quiero ir contra esa
tendencia tan moderna de pensar que el mundo empezó hace tres días".
Manuel Talens se considera un contador
de historias ("ya sé que es un tópico, pero trato de imitar el estilo de mi abuela,
magnífica contadora de cuentos") cuyo libro de cabecera es el Quijote,
una influencia perpceptible en Hijas de Eva, novela que él
enmarca en una triple tradición: el relato itinerante, la novela de iniciación y la
picaresca y su derivación cervantina.
(Angel Vivas, Periódico El Mundo, 18
abril 1997)
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- MAS ALUSIONES:
"Hijas de Eva es un hablar sin parar... un texto urdido y manejado
con dominio por Talens". (EL PAÍS, 19 abril 1997)
"Manuel Talens ha logrado
poblar cada una de las zonas del relato de seres que viven a través de sus recuerdos en
una actividad frenética... Una novela tan divertida como brillante". (Joaquín
Marco, ABC, Madrid, 2 mayo 1997)
"Talens arremete contra la
Iglesia en un anticlericalismo sin recovecos, condenatorio para con aquellos que albergan
bajo los pliegues del hábito o la sotana las credenciales para ventear los más bajos instintos". (Lale González,
SEVILLA INFORMACIÓN, 16 mayo 1997)
"Todo le sirve a Manuel Talens
para elaborar una divertida crónica picaresca: el género mismo, la novela itinerante, el
documento histórico, los libros de viajes, la recuperación de tipos de comienzos de
siglo... De ahí la originalidad de estas páginas, transformadas en un pintoresco centón
de diversos géneros literarios". (TRIBUNA DE SALAMANCA, 31 mayo 1997)
"Es la novela Hijas de Eva la
más asombrosa pretensión por narrar que podemos encontrar entre las últimas novedades;
es, también, un auténtico rosario de historias que se organizan en torno a una
narración principal... Los personajes de Talens viven su historia de una forma frenética". (Pedro M. Domene,
DIARIO CÓRDOBA, 3 julio 1997)
"No hay tiempo para el respiro
en este gran fresco de la época, en este retablo de las maravillas donde conviven los
rezos y los juramentos, las pasiones y los romances, lo santo y lo profano, la religión y
la superstición, la caridad y la picaresca, lo rural y lo urbano". (Salvador Alonso,
IDEAL, Granada 26 julio 1997)
- "De entre los muchos grandes caracteres
literarios aquí trazados, y por encima aun de las sobresalientes dotes de comicidad que
los diferentes episodios trazan, quien esto escribe considera que bastaría la historia y
caracterización de Teodoro Antuña, el polifacético y hablador buhonero, para situar a
Manuel Talens entre los grandes creadores de tipos literarios de nuestra literatura".
(QUIMERA, sptiembre 1997)"La novela es una sucesión torrenial e
infatigable, bien compuesta, de anécdotas e historias intercaladas... bien urdida y
barojianamente compuesta" (REVISTA DE LIBROS, Madrid, septiembre 1997)
"Este nuevo título está
todavía por encima de buena parte de lo que nuestros narradores suelen presentar y merece
atanción por su capacidad fabuladora y por la eficacia narrativa de su prosa". (EL MUNDO, 20 septiembre de 1997)
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| La
parábola de Carmen la Reina (Editorial Cátedra-Versal)
"La riqueza idiomática, la abundancia de textos ajenos -los llamados
intertextos que se deslizan en la novela e incitan al rastreo y a la indagación, de
igual modo que el complejísimo y minucioso trenzado de las diversas acciones y la mezcla
de planos temporales, convertirán muy pronto esta novela en pasto de estudios y análisis
variados. Los lectores que no se propongan ese objetivo recordarán, en cambio, una docena
de tipos y escenas inolvidables creados y mantenidos con un envidiable pulso de
narrador... Se trata de una novela para leer y releer. Talens ha creado un vasto mundo
autónomo lleno de vida y con multitud de sentidos posibles: es el signo de las
narraciones perdurables". (Ricardo Senabre, ABC, Madrid, 16 octubre 1992)
"La riqueza del lenguaje, la efervescencia imaginativa, el sentido del humor, la
cordialidad, la cultura y el rigor de su empeño son elementos muy a tener en cuenta a la
hora de fundar expectativas sobre un escritor que, ya desde su primer libro, revela
múltiples capacidades y una encomiable autoexigencia". (Ignacio Echevarría, EL
PAÍS, Madrid, 31 octubre 1992)
"Un acontecimiento literario de primer orden". (E. Salanova, EL
COMERCIO, Gijón, 2 noviembre 1992)
"Prosa viva y exuberante... un primer paso firme para su autor y una buena
noticia literaria". (Manuel Vidal, IDEAL, Granada, 28 noviembre 1992)
"Consumado novelista". Iñaki Esteban, EL CORREO ESPAÑOL-EL PUEBLO
VASCO, 2 diciembre 1992)
"Excelentísima primera novela... novela total". (Santos Sanz
Villanueva, DIARIO 16, Madrid 10 diciembre 1992)
"A Manuel Talens (Granada 1948) puede deberse el que todos, filólogos,
críticos y lectores, reescribamos sobre los márgenes de esta su primera novela una nueva
visión de la narrativa española de fin de siglo." (José F. Ruiz Casanova, EL
OBSERVADOR, Barcelona, 14 enero 1993)
"Un volcán narrativo". (Leopoldo Sánchezz Torre, LA NUEVA ESPAÑA,
Ovidedo, 22 enero 1993)
"No creo exagerado afirmar que la novela de Talens es la mejor de las
publicadas en España en muchos años... Un estilo cuya plasticidad y fuerza son
sencillamente sobrecogedores". (José María Pozuelo, LEVANTE, Valencia, 30 abril
1993)
"Nada sublime queda en pie tras la tabla rasa de Manuel Talens". (Moisés
Mori, EL MUNDO, Castilla y León, 22 mayo 1993)
"Una novela plástica, original, que en muchos fragmentos provocará un
verdadero deslumbramiento en el lector". (Nicolás Miñambres, EL NORTE DE CASTILLA,
22 mayo 1993)
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Venganzas (Editorial
Tusquets)
"Escritor sumamente original, desligado de cualquier falsilla al uso, fiel
tan sólo a su propio criterio literario". (Darío Villanueva, ABC, Madrid, 28
octubre 1994)
"Lenguaje sólido, culto, preciso... El pulso narrativo de Talens se
mantiene firme". (Mariano Arias, LA NUEVA ESPAÑA)
"Pocas veces la literatura española de los últimos años ha subido a tan
alta cima". (LA OPINIÓN, Murcia, 7 noviembre 1994)
"No podemos entrar aquí siquiera en una mínima descripción de los relatos
que nos ofrece este volumen, digamos, no obstante que, pese a algún probable exceso, casi
todos son contundentes, logrados, algunos verdaderamente de antología, como el titulado
Resurrección de la carne". (Ramón Sánchez Lizarralde, EL MUNDO, 19 noviembre 1994)
"Así renueva el autor su particular desquite: entrecruzando, en un relato
tras otro, sonrisas, carcajadas, sangre, memoria, amargura y talento literario".
(María José Obiol, EL PAÍS,19 noviembre 1994)
"Pocas veces he leído tan juntas las cercanías cómplices del poder
político y militar con el de la Iglesia. Y aún en menos ocasiones he asistido a un
despedazamiento tan vitriólico de esas cercanías". (Alfons Cervera, LEVANTE,
Valencia, 25 noviembre 1994)
"Un gran libro de relatos...adapta muy bien la voz narrativa al decoro de
cada personaje, haciéndolos verosímiles y creíbles, a pesar del deliberado uso de
elementos fantásticos". (Jordi Gracia, EL PERIÓDICO, Barcelona, 3 diciembre 1994)
"Doce magníficos relatos... Un nombre con el que contar a partir de ahora y
un libro de gratísima lectura". (Angel G. Galiano, RESEÑA, febrero 1995)
"Un humor a veces llano, a veces escatológico, merodea por estas páginas;
Talens no intenta desde ellas la vía panfletaria, sino un verdadero aguafuerte de su
tierra, que incluye frescura, gracia y sinceridad" (Gabriel Sánchez Sorondo, LA
PRENSA, Buenos Aires, 11 junio 1995)
"En un ambiente asfixiante por la represión ideológica y la preeminencia
religiosa, emerge la venganza múltiple y expandida en direcciones tan variadas como lo
son los relatos, sus estilos y protagonistas: sed de venganza, venganza contra el otro,
venganza del destino, venganza de los vencedores". (Susana Cella, PRIMER PLANO,
Buenos Aires 16 julio 1995) |
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