OBISPERO
Esta colección ilustra el desapasionado estudio que me he currado sobre tipología clerical católica, un estudio cuyas conclusiones, aún siendo específicas de esta confesión segregada del cristianismo, pueden no obstante ser extrapoladas a cualquier otra organización religiosa.
Resumiendo dichas conclusiones, para mejor entender el tono de los cuadros, podría decirse que sólo hay dos clases universales de clérigos: Los clérigos Alfa, que son los tontos, y los clérigos Superalfa, los listos.
Los tontos, que a menudo son confundidos con los beatos, son aquellos incapaces de razonar. Los listos, casi siempre en puestos de responsabilidad dentro de la jerarquía, son aquellos que descubrieron la superchería que predican y, en vez de salir corriendo, optaron por seguir tomando el pelo al personal, heredando pisos, tierras, acciones y depósitos a plazo fijo de las viejecitas provincianas y beneficiándose de anticonstitucionales privilegios jurídicos, sociales y económicos.
De estas dos especies se derivan múltiples subespecies y un solo caso de hibridación: las monjas.
Las monjas, en contra de lo que todos suponíamos, no son mujeres, sino clones procedentes de un trozo de madera de alcornoque. Pertenecen por derecho propio a la clase Alfa y entre sus cualidades más destacables figura la de no haberse preguntado jamás por qué su señor Jesucristo resucitó al tercer día y no al quinto, o al segundo, o al décimo cuarto.
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