| El autor reflexiona acerca de algunos despropósitos muy frecuentes en la nomenclatura de nuestras calles. Una polémica muy viva en otro tiempo y que todavía mantiene especial interés para un amplio grupo de ciudadanos. |
| lo firma... |
| Miguel Valcuende |
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calles, nombres
Le damos a nuestras calles el nombre de ilustres personajes para que así su recuerdo perdure en la memoria colectiva...
Se puede vivir en la
calle del general franco (lo escribo sin mayúsculas a drede) y llevar a los hijos al
Colegio francisco franco, que está en el barrio homónimo. Se puede igualmente encontrar
la sede del Sindicato, en este caso la U.G.T., en la calle general mola (carlista navarro
que hoy sería del P.N.V.), y pasar por las calles queipo de llano, general sanjurjo,
héroes del alcazar y así hasta casi la mitad de las calles de esta ciudad (Palencia),
que mantiene incólumes los «gloriosos» nombres de aquellos militares y civiles cuyo
mérito consisitió en perpetrar un golpe de estado -pronunciamiento al estilo del siglo
XIX-, de consecuencias tan fatales que necesitaron tres años de guerra incivil para que
aquel «glorioso ejército» venciera a los ciudadanos que tenían por entonces un
legítimo gobierno elegido democráticamente. Luego 40 años de nacional-catolicismo, casi
nada.
Pero los años pasan, y desde 1.975, en el que empieza la «transición» y 1.978, con su Carta Magna, hasta casi el año 2.000 donde España se ha quedado sin derecha (qué cosas se dicen), debían haber pasado también los prejuicios y haberse amortiguado los significados morales y sociales de la contienda, sin embargo todavía permanecen en las calles de nuestra ciudad, lacerantes, los bochornosos nombres que tristemente protagonizaron aquellos hechos.
Las calles del Casco Antiguo tenían -y debían seguir teniendo-, nombres que recordaban los usos de las mismas y explicaban, mejor que un libro, la historia de la ciudad, como es el caso de Zurradores, de los Soldados, La Cestilla, Mayor Antigua, etc., topónimos y gentilicios que nos dicen lo que fue Palencia, lo que se hacía en Palencia. Lamentablemente ocurre lo contrario. ¿Qué imagen da una ciudad en la que vas a pasar el día y te encuentras que las zonas por las que paseas, pretendiendo disfrutar de su entorno, siguen manteniendo los nombres de aquellos represores de la libertad, cosa harto frecuente en las poblaciones de nuestra comunidad?
En el caso de Palencia, ciudad de mis amores y desdichas, ahora que esta a punto de inaugurarse esa gran exposición de arte sacro (Edades... ¡de que hombre!), motivo por el cual se espera la visita de miles de personas, personalmente siento una especial tristeza porque esta gente va a encontrarse en cada esquina el recuerdo de esa parte negra de la historia.
¿Podemos confiar en que alguna vez nuestras calles recuperen su nombre legítimo o debemos perder definitivamente la esperanza? r
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| Revista "epítome" nº1 de 1999. http://nozal.com/epitome Administración y Redacción: epitome@nozal.com |