-
- Happening:
artistas y políticos
- NOZAL

En los años sesenta surgió algo que nadie sabía cómo
llamarlo hasta que su autor, Allan Kaprow, artista nacido en Atlantic City, oh, USA, dió
en bautizarlo como "happening". La cosa fué sucediéndose a sí misma,
creciendo a latigazos de sensibilidad y echándole al asunto toneladas de imaginación,
algunas veces cachonda, las más... pura mala leche desnatada.
Los estructuralistas teóricos, los que quieren
catalogarlo todo en propio beneficio, comenzaron a distinguir conceptos y a estudiar
diferencias entre un happening y otro happening, quitándole a uno el nombre y
rebautizando al otro para asi tener un archivo con cada cosa en su sitio, haciendo valer
las diferencias creativas de cada intervención. Hoy el happening, rehabilitado a la
categoría de performance, no sólo es una acción creativa, más o menos ingeniosa, sino
que muchas veces transciende la simple ocurrencia pasando a convertirse en auténtico
tratado de filosofía, matemáticas, teología social o físca cuántica.
Recientemente Kaprow, padre del happening, ha asumido su
papel de predicador y rechaza el calificativo de artista; en el Centro de Cultura
Contemporánea de Barcelona (CCCB) ha montado su última intervención, performance,
happening, a modo de despedida del concepto tradicional de "artista", lo llama
"Clean", o sea "Limpio". ¿En qué consiste el evento? Véase: dos
individuos limpian una de las baldosas del patio, esto es, barren la porquería
arrastrándola a las baldosas contiguas y, una vez han terminado la labor, estampan su
firma; luego otras dos personas repiten la acción a la inversa y así sucesivamente.
¿Cuál es el mensaje? Fácil, el propio Kaprow lo explica: "Limpiar es desplazar la
suciedad de una parte a otra, la suciedad nunca desaparece, sólo cambia de sitio".
Ya está, ésa sería la obra de arte si su ejecutor no hubiese renunciado al marchamo de
artista. ¿Artista? En absoluto, él asegura que no, que tan solo es un hombre que tiene
algo que decir, algo que aportar a la sociedad en la que vive.
Hemos llegado al punto de inflexión: artista-político.
Precísamente algunos de nuestros políticos decían aquéllo de que tenían algo que
aportar a la sociedad en que vivían. Ahora han renunciado abiertamente a tales postulados
y prefieren sentirse artistas. El político, pues, ha descubierto el happening.
Nuestros políticos -algunos, repito- ya no persiguen el
bien común ni dedican su esfuerzo a mejorar el nivel de vida del colectivo ciudadano que
les instaló con sus votos en la poltrona, ahora esos políticos, que se miran al espejo
por la mañana para ensayar la sonrisa correspondiente a cada día de la semana, esos
políticos que se pintan los labios, estudian el gesto y le atizan al maquillaje y a la
sombra de ojos, ésos, digo, que también son ésas, ahora prefieren llamarse artistas.
Artistas creadores de un happening macabro que juega con la esperanza del resto de los
mortales. Emulan a Kaprow y enuncian sin pudor, aunque con una prudente dosis subliminal,
que la esperanza de la gente nunca desaparece, sólo cambia de sitio. Razón por la cual
éllos la pisotean con saña y morbosa insistencia.
Estos políticos-artistas, artistas en la dilación, en
la falsa garantía, en el engaño, o sea, estas auténticas ladillas de la sociedad están
cometiendo impunemente un crimen horrendo: están matándole a la gente la esperanza.
Desde esta tribuna, con toda la humildad que me he
trabajado a puro güevo y con la mínima esperanza que aún me queda, hago votos para que
los artistas que aún ejercemos -me incluyo, naturalmente: la humildad aludida no me
permite escamotear la certeza de mi propia vinculación-, hago votos, digo, para que
rechacemos la impostura, la necedad, la falta de autocrítica, la memez y la mercenaria
claudicación al mercado del arte.
Y a la vez, en la misma laica plegaria, formulo el deseo
de que los políticos honestos que aún valoran la esperanza de sus gentes, desenmascaren
a sus colegas hampones y les pongan a fregar la mierda que han trasegado con tantísimo
descaro.
Eso sí sería un buen happening.n
-----------------------------------------------
- >
Ilustración que encabeza el texto: "Tríptico
del Viejo" (Nozal, 1987).
- >
Este artículo se publicó en el periódico El Norte de Castilla (3 mayo 1990)
|